sábado, 10 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Estudie Arquitectura en la ciudad de Xalapa, Ver., egresada en el año de 1986, afortunadamente una ves egresada tengo la oportinidad de trabajar y al mismo tiempo de terminar la tesis para titulación. por mi mente nunca paso ser maestro, a pesar de haber tenido excelentes maestros a nivel bachillerato y universidad. Tampoco imaginaba toda la actividad que desarrolla un maestro.
La oportunidad de ingresar al C.E.T.i.s. No. 134 de Banderilla, Ver. -en el año de 1993- es a través de un familiar que me comunica la necesidad de cubrir un interinato en la especialidad de construcción, impartiendo la asignatura de dibujo técnico, sometiéndome a presentar un examen de oposición junto con otras cuatro personas participantes, todas ellas con experiencia profesional mucho mayor que la mía y algunos hasta docentes. La manera en como desarrollo mi exposición -sin conocer ninguna técnica expositiva y mucho menos pedagógica- me obligó a remontarme a mi época de estudiante recordando la práctica docente de mis maestros y lo mejor que de ellos aprendí. De esta manera -y con muchos temores y nervios- presento el examen del cual afortunadamente resulté elegida por la academia de construcción, en lo sucesivo cada año -por 7 años- presento examenes de oposición. Por lo anterior y ante la falta de recursos pedagógicos me veo obligada a tomar cursos que se imparten en la escuela sobre formación docente, de igual manera voy adquiriendo conocimientos que a través de 15 años me han formado como docente.
Convino la práctica docente con mi profesión, actualmente entre mi esposo y yo -ambos arquitectos- tenemos un despacho donde damos asesoría técnica-legal y de auditoría a empresas constructoras, dependencias y ayuntamientos y además damos la oportunidad de servicio social o prácticas profesionales a alumnos de mi plantel.
Mi práctica profesional se ha integrado a la docencia lo que me facilita el poder enseñar los contenidos de los programas y sobre todo el dominio de los temas, los jóvenes son nuestros mejores o peores críticos, nos cuestionan y retan, ante esto la labor docente se hace más comprometedora y exige demostrar esa capacidad frente al aula todos los días.
Los recursos de los que disponemos actualmente facilitan estos empeños y me hacen sentir que realizo un buen trabajo.
La permanencia en el nivel medio superior ha significado para mi logros personales y académicos, el estar colaborando en la formación integral de jóvenes profesionales que se enfrentan a los retos de un mundo globalizado con las mejores armas de una buena educación es sin duda una gran satisfacción. Aproximadamente un 60% de nuestros jóvenes tienen oportunidad de seguir una carrera universitaria, en el transcurso de ésta nos vuelven a visitar para pedirnos asesorías y algunos nos visitan cuando son profesionistas platicándonos como marcamos sus vidas para bien.
A pesar de todas las malas y buenas experiencias recibidas a todo lo largo de mi labor docente creo que tengo más logros y satisfacciones que desaciertos e insatisfacciones, quizás lo que más me molesta es la indiferencia de algunos muchachos que con tal de pasar y conseguir una calificación recurren a diferentes trucos, no les interesa aprender, prefieren a un maestro "barco" que al exigente. Una limitante para mi era la falta de tiempo pues anteriormente sólo tenía 20 horas por lo tanto no estaba en la escuela todos los días, a partir de este año se incrementan a 30 horas y cuento con más tiempo de calidad para estar con los jóvenes.
Al principio de esta reforma si fue una limitante los recursos de infraestructura, pues se carecían de muchas cosas en el plantel, actualmente construcción tiene su propio centro de cómputo donde se imparten las clases de dibujo por computadora y programas de costos, un cañón y proyectores de acetatos propios del taller de construcción, además de que cada docente cuenta con su propia laptop.

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